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Manual de Ética Nacional-Socialista

MORAL

Guarda tu espíritu fuera de las corrientes de moda y por encima de las críticas de los necios de turno. Tan sólo así podrás conservar tu juicio claro para la lucha.

Mantén siempre tu cerebro activo. No estés ocioso. Ayuda a la salud de tu cuerpo manteniendo una mente clara. Elige bien tus lecturas o pide consejo a personas de tu confianza. Escribe, medita, estudia.

Ten fe. La fe es un patrimonio que no te pueden arrebatar. Es tu única arma invencible. Frente al poder del dinero, a la depravación materialista, levanta la antorcha de tu fe en la victoria final.

La fe no se razona. No se llega a ella por la ciencia. La fe la llevas en la sangre. Sólo has de cultivarla, dejarla que brote.

Mantente al margen de la propaganda burguesa y democrática. Las revistas, el cine, la televisión, están impregnadas de escepticismo y materialismo. Lee y difunde la prensa nacional-revolucionaria.

Desprecia al traidor. El traidor carece de honor y por tanto es indigno de ser tratado como persona.

Sé valiente. Un carácter débil es fácilmente vulnerable.

No confundas valentía con inconsciencia o temeridad. Aquélla es fruto de la madurez como hombre. Éstas son reflejo de una mente infantil.

Desprecia al cobarde. La cobardía es una debilidad. También el valiente tiene miedo, pero posee la suficiente fuerza espiritual como para vencerlo. El cobarde es egoísta, pues asegura su propia integridad a costa de los camaradas.

Respeta al enemigo siempre que sea digno de ello. Desprecia al enemigo innoble.

No te dejes lisonjear por concesiones paternalistas de la decadente democracia. ¿Para qué quieres una parcela de poder, si heredarás el mundo?

Mantén siempre una norma de conducta y no te separes de ella. Renunciar a algo por la dificultad que entraña es traicionarte a ti mismo. No te dejes influenciar por lo fácil. Sigue siempre lo que tu conciencia te dicte. No hay dificultades insuperables.

No confundas el amor con la mera atracción física. El placer físico es efímero y si se busca como único fin, degradante. El amor es altruismo, negación del propio ser para formar otro en el que se confunden los espíritus de los amantes. Sólo así el amor es eterno.

Respeta al sexo contrario. Hombre y mujer tienen valores espirituales peculiares que los hacen dignos de la misma admiración.

Mantente siempre preparado para la lucha. Recuerda que ésta se presenta en cada instante y de muchas formas. La lucha física, una guerra, es la más fácil; sabes dónde está el enemigo y los objetivos son claros. Pero las modas, las corrientes ideológicas de origen oscuro, la vida fácil... son enemigos que pueden destruir tu espíritu. Estate siempre alerta.

Respeta tu cuerpo. Ten presente que el enemigo puede atacar desde dentro de él. Una figura recia no es garantía suficiente, pues puede ocultar debilidades nefastas. Cuida tu cuerpo y tu espíritu.

El vicio degenera el cuerpo y el espíritu. Evita que ningún vicio te domine. Piensa que cuanto más arraigado se encuentre tanto más difícil te será zafarte de él. El vicio envilece la categoría humana.

Lucha siempre por la verdad y desprecia al mentiroso. La mentira es el refugio del cobarde.

Procura que la herencia que en su día dejes a tus hijos y a tus camaradas, sea rica en ejemplos de nobleza, heroísmo, educación y en todo aquello que haga de tu memoria una pauta de comportamiento.

 

ESTILO

Respeta tu uniforme y tus insignias. Por encima de la tela y del metal de que están hechos, está la idea que representan. Ser herido o muerto por defender un símbolo es la sublimación del idealismo. Si te llega la ocasión no lo dudes.

Tu uniforme no te convierte en un número, no es un elemento impersonal. Por el contrario, te priva de la forma para que sea tu fondo el que te defina. Un espíritu noble no depende de un atuendo.

Sé discreto. Procura no molestar a tus vecinos. Que no se note tu presencia por lo incómoda que resulta, sino por lo grato.

No busques lo extravagante para hacerte notar. Procura tener una personalidad lo suficientemente recia como para no tener que recurrir a ello.

Sé aseado y pulcro. El aspecto exterior es fiel reflejo del nivel espiritual de la persona.

Cuida tus expresiones. No seas soez ni desvergonzado. No confundas la agudeza con las impertinencias.

Tanto en el campo como en la ciudad, siempre, cuida de no ensuciar ni estropear nada. Todo lo que te rodea es patrimonio de tu nación. De nada tienes derecho exclusivo. Respeta lo que te rodea.

Obra en consecuencia con tus ideas. El enemigo está acechante para convertir tus errores en armas contra tu ideología.

 

RAZA (Espiritual)

Cuida de mantener tu raza pura. Es la única garantía para mantener una sociedad equilibrada espiritualmente.

No desprecies a las demás razas. El mejor aprecio que les puedes hacer es mantenerte separado.

Con ser tan dispares físicamente, la apariencia es lo que más asemeja a las distintas razas. No caigas en la falacia de definir a la raza por el color de la piel o la textura del cabello. Las verdaderas diferencias radican en el espíritu.

Practica el deporte. No temas el esfuerzo físico. Todo ello te llevará a conseguir un cuerpo sano.

Cuida tu cuerpo. Ten presente que es el escudo de tu espíritu. Un escudo débil se romperá en medio del combate y te dejará sin protección. Un escudo fuerte puede ser tu mejor arma en momentos difíciles.

Desprecia las formas degeneradas de sexualidad. Es una perversión fruto del hedonismo materialista. El destino de los que las practican, ha de ser el de la extinción sin procreación.

Protege tu descendencia. Más vale que renuncies a ella antes que poseer seres tarados.

 

NACIÓN

Ama a tu nación. Es una comunidad de hombres unidos por lazos culturales y raciales que lucha por unos objetivos comunes a los tuyos.

No te dejes influir por fronteras ratifícales. La nación la delimitan la Cultura, la Tradición y la Raza, no unas líneas pintadas sobre un mapa o unos meros accidentes geográficos.

Encuentra en tu bandera el símbolo de la comunidad a la que perteneces, un símbolo nacido de ésta que reúne todas las virtudes de los hombres que se subordinan a ella.

 

RELIGIÓN

Cree en un Dios espiritual como el creador de la vida. La necia teoría materialista desemboca en el absurdo de considerar al hombre como un animal, sin esperanza de vida futura.

Dios no caduca. El espíritu de la Raza no caduca. Enfrenta tus valores eternos a la moda pasajera del escepticismo y del materialismo.

Respeta las religiones basadas en un principio espiritual y desprecia aquéllas en la que el dios es un fin materialista en el que se representa la fuerza, el poder o cualquier debilidad humana llevada a su extremo.

 

FAMILIA

Respeta la familia, pues es en esa institución donde has aprendido tus primeras lecciones como hombre.

Respeta la autoridad de tus padres. Escucha sus consejos manteniendo a la vez tus convicciones.

Educa tu espíritu en el altruismo, preparándolo para el día en que formes tu propia familia. Mantén siempre encendida la llama de la vida, no la oscurezcas con nada. Piensa que una vez apagada ya nunca más volverá a brillar.

Aporta a tu matrimonio un espíritu completo, puro. No cabe amor espiritual en un espíritu innoble o débil porque este es incapaz de ser altruista.

Tan sólo de una unión total pueden nacer unos seres completos, equilibrados. La promiscuidad degenera a los individuos y a sus descendientes.

Sólo en un ambiente de total identificación espiritual puedes vivir felizmente tu matrimonio. Si el amor guía tus actos, jamás cometerás errores que puedan perturbar la felicidad de tu hogar. De otra forma, tu destino será siempre precario, así como el de los que te rodean.

Educa a tus hijos conforme a lo natural. Ayúdales a conocer la Naturaleza. En ella aprenderán la existencia de un Creador, de una vida espiritual, el verdadero sentido de la belleza.

Guíales en el desarrollo de su personalidad, dejando que de ellos parta la primera iniciativa.

Se siempre pauta de comportamiento para con tus hijos. Mantén siempre tu espíritu joven, no dejes que envejezca y se oscurezca. Tan sólo con el ejemplo de una vida sana y activa podrás guiar a tus propios hijos.

Recuerda que tus hijos heredarán de ti tanto lo bueno como lo malo. No les dejes una herencia negativa. No les obligues a luchar en inferioridad de condiciones.

 

TRADICIÓN

Ama la tradición. Es la expresión del sentir del Pueblo, el patrimonio espiritual de tu Raza.

Aprende a discernir lo que es verdadera tradición de lo que son hábitos adquiridos en determinadas épocas y circunstancias, impuestos por otros pueblos ajenos a tu raza, o fruto de momentos de decadencia. No confundas la tradición con la costumbre.

Estudia y conoce la Historia de tu Nación. Respeta a sus muertos y aprende de sus gestas. Toma ejemplo de los actos heroicos y enseñanza de los errores.

 

NATURALEZA

Ama la naturaleza. No veas en ella tan sólo una fuente de recursos o instrumento para distraer tu ocio. Recuerda que todas las criaturas son obra del Creador, y tú eres una de ellas.

Que no sea tan sólo la compasión la que te lleva a tratar bien a los animales. Por su condición, es tu obligación darles amor y respeto.

Aprende a apreciar lo bello. La contemplación de la Naturaleza te ayudará a ello. Sólo cuando en los más insignificantes detalles de la Naturaleza encuentres belleza, sólo cuando comprendas la infinita perfección del más pequeño insecto, podrás ser capaz de guiar tus gustos por ti mismo.

Fórmate en lo natural. Sigue las enseñanzas que la Naturaleza dicta y aplícalas a tu condición de Hombre. No te dejes influir por las corrientes que se opongan a esas ideas, por fuertes que esas corrientes sean. La Naturaleza siempre tiene razón, pues sigue inexorable los designios del Creador.

Lleva una vida sana. Estate siempre en contacto con la Naturaleza. Sal a la montaña, al mar. Aprovecha los beneficios que te brinda la Naturaleza.

La caza, la pesca, o cualquier otra actividad análoga, cuando no está justificada en la propia subsistencia, son un absurdo, un indigno atentado contra la perfección de la vida.

 

TRABAJO

Ama el trabajo y empéñate en él. No seas un lastre para tu Nación. No dependas de lo que hacen los demás. Cumple con tu obligación y procura dar ejemplos a quienes no lo hagan.

El trabajo creador es fruto del espíritu, porque es la expresión artística del trabajador. Cualquier trabajo realizado con esmero y dedicación es una obra de arte.

Trabajar es cultivar el espíritu. Un pueblo trabajador no sólo fortalece su economía, sino que afianza su esencia.

No existen trabajos dignos e indignos, sino trabajadores buenos y malos. Las clases basadas en el rendimiento económico de los oficios, son una artimaña política. Las únicas clases que pueden existir son las de los que trabajan y la de los que no trabajan.

La vocación es la garantía de un trabajo bien realizado. Sigue siempre tu vocación, prescindiendo de los beneficios económicos que te pueda reportar.

Las únicas riquezas están en la Naturaleza y el trabajo, fuerza transformadora y creadora. El interés del dinero y la especulación en la bolsa, son formas ficticias de crear riqueza, propias de individuos incapaces de realizar un trabajo creador.

 

ARTE

Conoce la expresión artística de tu Raza. Aprende a sentir tu Arte. Las obras de arte son la sublimación del espíritu de una Raza a través de sus genios.

No olvides nunca la diferencia que existe entre lo verdaderamente artístico y lo meramente estético. El Arte inunda el espíritu, penetra hacia lo más profundo de nuestro ser. Lo meramente estético se queda en los sentidos, agradando a estos pero sin contribuir al desarrollo del espíritu.

 

DISCIPLINA

Acepta la disciplina y la autoridad. La anarquía debilita el espíritu pues le priva del esfuerzo y de la lucha.

Respeta la autoridad de tus jefes y ten confianza en sus decisiones, aunque no las entiendas. Eso que tus enemigos llaman despectivamente fanatismo, es una virtud que sólo poseen las almas nobles.

Aceptar una orden que no se entiende no es negar la propia personalidad sino aceptar una capacidad de decisión superior en quien da la orden.

Respeta el Estado justo. El Estado es la representación del Pueblo, por lo que exige tu sometimiento y tu confianza. Un estado que no cumpla aquella condición no merece ser denominado como tal y a él nada te sujeta.

 

CAMARADERÍA

Respeta a tus camaradas. Sé para ellos su mejor amigo. No dejes que elementos extraños os separen.

Confía en la palabra de tu camarada. La nobleza le obliga a decir la verdad. Haz que él pueda confiar en ti.

Ayuda a tus camaradas. Siempre son ellos primero. El egoísmo acarrea la desunión y la ruindad.

Huye de la murmuración, esta es el recurso del cobarde. Sólo un enfrentamiento noble puede resolver cualquier duda.

 

GUERRA Y PAZ

Desea siempre la paz como el mejor de los bienes y, no dudes por ello en utilizar la fuerza, si fuera preciso, para conseguirla.

Busca siempre una paz justa. Un estado de injusticia es un estado de lucha.

La guerra es terrible, pero necesaria cuando con ella se consiguen fines justos que por otra vía no sería posible alcanzarlos. Es el último recurso de un Pueblo cuando no es libre. Si llega el caso, no la rehúyas. Lucha pensando en los tuyos.

Sé noble en la lucha. Es esta una virtud que define a tu Raza y que debe prevalecer en todo momento. Si así actúas, incluso la derrota será una victoria para ti.

 
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